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Prólogo
Se me ha pedido que haga la presentación de esta intrigante
obra. Ya tuve el honor de hacer el prólogo del insigne poeta
brasileño Joao do Manaos en el libro Relatos y Cuentos, de
varios autores.
Los tres protagonistas principales de este relato son:
El bueno de Klaus, la muy buena y voluble Erika, y Don Jorge,
el muy malo. De éste, casi el protagonista principal, pretende
hacer, aunque la ironía vertida en la obra amortigua algo
su intento, el retrato de un monstruo que, con pinta de persona
corriente, carece de toda moralidad y sentimientos. Erika es la verdadera
protagonista. Joven, hermosa, sensual, carente de prejuicios
y bastante amoral. Su defectuoso castellano, totalmente plagado
de infinitivos, y en el que arrastra las erres, e introduce
palabras en inglés, resulta una mezcla de entrañable candor,
y de pícara doblez.
Cualquier
parecido de ellos con personas físicas, será una pura coincidencia.
El entorno en el que se mueven sus personajes es muy limitado
aunque real, o lo fue, pues todo cambia, y, todo lo demás,
un puro cuento, o invención. Por lo que si cualquier hecho
relatado en su obra, vuelve a hacer su autor, coincidiera
con otro parecido será también otra pura casualidad. Para
los melindrosos, o algún decadente moralista, esta obra podrá
parecerles escandalosa. Fue escrita, según palabras de su
autor, para gente liberal a la que guste el relato y, partiendo
de la base que ser liberal, en su más pura definición, no
es necesariamente sinónimo de inmoralidad. La Cueva es un
libro tétrico en la forma a la par que divertido. Se mezcla
en él lo macabro con alguna que otra cómica situación, pues,
el suave erotismo que lo ameniza, más una gran dosis de ironía
no exenta de mala leche, hacen palidecer, en gran parte, lo
que de negra esta novela pueda tener...
En Ciudad de México - Año 2.001
Ricardo Zapatiesta (“Cardo” para los amigos, y...)
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