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Nota
En
el tiempo en que transcurre este relato, al entrar en Sa Font
de la Cala, y a través de los troncos de un frondoso pinar,
junto a la costa, podía divisarse el mar. Hoy en día el cemento
de las nuevas construcciones, unido a la codicia de quienes
tendrían que parar ese atentado, no lo permite.
Una
nota aclaratoria:
Cuando
escribí mi primer libro alguien dijo, como subestimándome:
Si Fulano ha escrito un libro yo también escribiré otro. Al
propio tiempo quería dar a entender que lo haría mejor que
yo. ¿Y, porqué no? Todo el mundo tiene, si quiere, y puede,
la oportunidad de expresarse con la escritura. Unos mejor,
otros peor.
Un
libro lo puede hacer cualquiera pero, lo que se dice un buen
libro, eso está reservado para unos pocos. No me considero
entre ellos, ni mucho menos, y me conformaría con que éste,
en concreto, fuera un motivo de esparcimiento y solaz a mis
posibles lectores. Es el fin primordial de un libro, y me
daría por muy satisfecho si lo consigo. Ya después, con el
tiempo, trabajo y mucha constancia, puede que llegara a figurar
entre aquellos pocos elegidos. Pero dudo que ese sueño, ilusión,
quimera, entelequia, o utopía, llegue jamás a realizarse.
Cuando
escribo no pienso en ello; tampoco me esfuerzo en promocionarme,
y, sobre todo, a mi edad, no espero llegar a tanto. Soy ya
viejo para que esas inquietudes puedan materializarse. Escribo,
y pinto, porque me gusta pintar y escribir.
Espero
con ello, no hacer daño a nadie.
Recuerdo
unas palabras de Camilo José Cela en el prólogo de su libro
“La Colmena”:
El
mejor aliado del escritor es el tiempo. Para mí, ni eso...
El
Autor.
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