|
Capítulo
V
Me levanté tarde, muy tarde, la casa estaba
sola, mi padre estaría en el trabajo, mi hermano jugando en
la calle, pero ¿mi madre?, era extraño que no estuviera, era
domingo y no podía estar haciendo la compra, en la cocina
había un cazo con café con leche y al lado un papel con una
nota, "Pedri, caliéntate el café, ahora vengo, estoy
en misa, mama", ¿en misa?, mi madre no iba nunca a misa,
en mi casa nadie iba misa, todos estabamos bautizados y habíamos
hecho la Primera Comunión, pero lo de los domingos era otra
cosa, a misa solo se iba por necesidad, una boda, un bautizo,
un funeral , no entendía que pasaba.
A la una llego mi madre, el gesto serio, con
prisa.
- Hola Pedri, ¿has desayunado? - pregunto mientras se metía
en la cocina.
- Si, ¿que ha pasado?.
- ¿Que ha pasado?, ¿por que?
- Si, que ¿por que has ido a misa?.
- ¿No puede ir una a misa?, pues he ido a misa y ya esta.
- Ya, pero...
- Pero nada, vete sacando el mantel y lo pones en la mesa.
- Vale.
Decidí no insistir, después de lo de anoche,
convenía que todo se calmara un poco.
- Esto, ¡Pedri!
- Si, mama.
- No le digas nada a tu padre.
- Descuida.
Dejé pasar el Domingo, era necesario recobrar
la calma perdida, si mi madre estaba seria, mi padre lo estaba
mas, Bea no había llamado, aun le debía durar el enfado,
así que pasé el día en casa sin hacer nada.
El Lunes, las caras habían cambiado un poco,
mi padre no trabajaba y el día transcurría con normalidad.
- Pedri, ¿que hora es?
- Las siete y media, mama.
- ¿Por que no vas al mercado antes de que cierren, y me traes
unos limones?.
- Vale.
El mercado de Usera esta cerca de casa, son dos
minutos andando; cuando estaba llegando vi la figura inconfundible
de Don Gregorio, párroco del barrio y profesor de Religión
de Jaci en el colegio, venia por la acera con la vista puesta
en mi, normalmente ni nos habríamos saludado, pero esta vez
la sonrisa de su boca presagiaba lo contrario.
- ¡Hombre Pedri!, que sorpresa, casi no te conocía canalla;
debe ser que te sientas en los últimos bancos de la Iglesia,
y por eso no te veo, ¿eh?.
- Hola D. Gregorio.
Este hombre nunca me había saludado así, desde
que me dio la Primera Comunión no había vuelto a hablar con
él. Era de la vieja escuela, regordete, sotana negra hasta
los pies y edad indefinida.
- ¡Bueno hombre, bueno!, y ¿que?, que tal va esa vida ¿eh?.
- Bien, pero llevo un poco de prisa voy al mercado a comprar.
- ¡Bueno hombre!, pues te acompaño, no siempre se tiene la
oportunidad de charlar un poco con los amigos.
Esto era de locos, ¿que querría este tío?, ¿que
hacia yo por la calle paseando con D. Gregorio?.
- ¡Bueno hombre, bueno¡, y ¿que pasa por esa cabecita?, ¿eh?,
¿no tienes nada que decirme?.
- Pues hombre, yo...
- Mira, te voy a ser sincero, tu madre ha estado hablando
conmigo y lo se todo.
- ¡Mi madre!, pero ¿que ha dicho mi madre?.
- Calla, calla, no te precipites, esto es un asunto serio,
las prisas no son buenas para nada, no voy a quitarte la idea
como ella pretende, yo no soy nadie para interponerme en los
designios Divinos, solo quiero hacerte reflexionar.
- Pero, mi madre no...
- ¡Calla!, te digo, no te voy a dejar hablar, el que va a
hablar soy yo, no quiero que esa boca diga nada de lo que
luego se tenga que arrepentir. Mira Pedri, la vocación es
algo muy serio, que no surge de la noche a la mañana; Dios
nos llama, pero no nos pega una voz para que saltemos de inmediato,
es una llamada mas serena que se va instalando en nuestro
corazón y que poco a poco nos dice hacia donde tenemos que
ir.
- Pero si yo no...
- ¡Calla!, te digo, ciertamente los caminos del Señor son
inescrutables, pero son caminos Pedri, no lo olvides, caminos
que se andan no saltos en el vacío. Tu espíritu juvenil lo
quiere todo, es lo normal, pero la Misión es el mas duro de
los caminos, es muy loable tu deseo hijo, demuestra una generosidad
de espíritu digna de admiración, pero para llegar a la Misión
es preciso recorrer antes la primera parte del camino. Se
que has tenido dificultades en el trabajo, todo influye y
por eso es necesario que antes de tomar una decisión firme,
te serenes, la oración te ayudara y si la llamada de Cristo
continua, entonces y solo entonces será el momento de plantearse
ingresar en el Seminario, la Misión vendrá después; estoy
a tu disposición para hablar contigo las veces que sea preciso
y escuchar tus inquietudes, mientras tanto reza, reza todo
lo que puedas y que el Espíritu Santo te ilumine; toma.
Me dio una estampita del Sagrado Corazón y a
continuación su bendición junto al puesto de la frutería,
después se dio media vuelta y se marcho; la frutera, el carnicero
y tres clientas de la carnicería nos miraban.
- Me da un kilo de limones.
Como podía mi madre haber liado las cosas así,
esto era una encerrona sin pies ni cabeza, estaba claro que
debía salir cuanto antes, nadie entendía cual era mi verdadera
idea.
Cuando entré en casa, mi madre salió de la cocina
con una amplia sonrisa, mi padre en el salón veía la televisión.
- ¿Que tal Pedri?
-¡Mama!..., nada, bien, toma los limones.
La veía animada y no me apetecía estropear la
cena una noche mas.
El martes se inició a las doce de la mañana,
también me levante tarde y mientras desayunaba sonó el teléfono.
- ¿Diga?..., ah si Bea, vale.
Había colgado, solo había dicho "¡baja
inmediatamente, estoy en la cabina!" y había colgado,
algo pasaba, esto no presagiaba nada bueno, algo malo le había
sucedido. Me vestí rápidamente y baje la escalera a trompicones.
Allí estaba Bea, al lado de la cabina, comiendo
pipas aceleradamente.
- Hola Be....
- ¡Pedri!..., ¡Pedri!, esto no te lo consiento, no te lo
consiento Pedri - extrañamente, paraba para respirar entre
frase y frase, estaba nerviosa - ahora mismo me vas a explicar,
que es eso de que te vas a meter a Cura, Pedri, vale que estés
raro por lo del trabajo y todo eso bastante vergüenza estoy
pasando pero ¡a Cura! meterte a ¡Cura! - iba recuperando su
ritmo habitual - ser el hazmerreír de todo el mundo porque
mi novio se ha metido ¡A CURA!.
- ¿Pero quien te a dicho?...
- Que quien me ha dicho que quien me ha dicho ¡si lo sabe
todo el barrio! mi vecinita del tercero que es compañera de
Jaci me ha dicho que si yo también me voy a meter a ¡monja!
la cotilla de la Dalia la del quinto le ha dicho a mi madre
que ayer te vio con D. Gregorio y que te daba la bendición
en el mercado ¡que bochorno! ¡que bochorno! Dios mío la novia
de un cura pero que van a decir...
Esta era la puntilla, mañana mismo sacaría el
billete y me iría, esto ya se estaba desmadrando. Bea lloraba,
comía pipas y hablaba, sobre todo hablaba, nunca comprendí
como lo podía hacer.
-...para vestir Santos ser la novia de un Cura y quedar para
vestir Santos se puede pedir algo peor para una mujer Dios
mío por que me tiene que pasar esto a mi no si ya decía yo
que estabas raro y que no hablabas ¡rezando! seguro que te
dedicabas a rezar el Rosario en lugar de escucharme así ni
contestabas ni nada pero que tonta como no me ...
|