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Capítulo
IV
El sol se estaba poniendo cuando salimos, la
calle Fuencarral estaba llena de gente con aspecto despreocupado,
que paseaba, entraban o salían de los bares, o hacían cola
para la siguiente sesión de los cines.
- ¡Pedri!, estoy harta de que siempre haya que hacer lo que
tu dices no se por que hemos tenido que entrar a ver este
bodrio con lo bonita que dicen que es esa película del Landa
valla dinero tirado pero claro como...
Me había deslumbrado, la película había encendido
en mi una luz, que había terminado por deslumbrarme; como
había estado tan ciego, como la humanidad estaba tan ciega,
el secreto estaba ahí, en una película, en una frase: "Hermano
Sol, Hermana Luna"; abandonarlo todo y fundirte con la
naturaleza, hermano Lobo, hermana espiga, hermano pájaro.
-...los tíos amariconaos las tías unas cursis la música para
dormir ovejas yo no se como he podido aguantar tanto pero
claro si el niño dice que aquí pues tiene que...
Esas praderas llenas de flores, esa música envolvente,
ese abandono de todo lo material; San Francisco de Asís o
el Capitán Trueno, me daba igual quien fuera el protagonista
de la película, el secreto estaba en la unión con la naturaleza,
vivir con ella y ella te lo da todo.
-...no me digas que no, porque yo voy al cine para pasar
el rato y distraerme que para eso pago no para que te pongan
cuatro chorradas y al final salir como estabas y para una
vez a la semana que sale una lo que apetece es...
Si, esa era la forma, hermano pájaro, hermana
mosca, hermana hierba, la naturaleza es mi hermana, yo soy
la naturaleza, vivíamos artificialmente, engañados, todo era
mas sencillo, si tienes hambre la hermana espiga te dará de
comer, el hermano caballo te ayudara a sembrar en la hermana
tierra, si, estaba muy claro.
-...bien buenas que son, me acuerdo de una que la Gracita
Morales y el López Vázquez estaban, que venias tú no te acuerdas
que fue cuando el día ese que llovía mucho y el paraguas te
lo habías dejado en...
Estaba decidido, mi sitio no estaba aquí, había
tardado en darme cuenta pero al final lo había entendido,
todos estos que se pudran, no iba a buscar a Dios como San
Francisco, simplemente iba a vivir, a vivir con mayúsculas,
en la naturaleza, en el único sitio virgen del planeta, con
el hermano loro, la hermana mariposa, el hermano coco, la
hermana indígena.
-...me meaba, te lo juro Pedri que me meaba lo que me reí
ese día además como pone esa cara como si no le pasara nada
porque es un actorazo que si que te lo digo yo que es un actorazo
y porque es español y nos tienen...
Además lo iba a hacer bien, sin estridencias,
calladamente, desapareceré de aquí y ya esta, no tengo que
explicar nada a nadie, nadie lo entendería, quizás mi madre...,
si, quizás ella si lo entendería, esa mañana había visto algo
en su mirada, además, sería la que mas sufriera si desaparezco,
a ella si.
-...o no tengo razón, son mucho peores pero como les dan
publicidad pues los tienes hasta en la sopa pero te digo yo
que, ¿donde he puesto yo
el pañuelo?, ah, ya, pues eso que si hicieran... ¿Pedri?...
¿Pedri?... ¿donde te has metido?, ¡Peeedri!.
Aprovechando que pasábamos junto a la boca del
metro de Bilbao, me escabullí entre la gente escalera abajo,
estaba exultante, feliz, no podía esperar un minuto mas, y
tampoco podía esperar a explicarle al "loro" ese,
algo que nunca podría entender.
En el metro iba perfilando los detalles, hablaría
con mi madre, le dolería pero me comprendería, la semana que
viene haría los preparativos, pasaporte, billete, equipaje,
y luego desaparecería, una nueva vida empezaría para mi, el
hermano Amazonas me esperaba.
En la bodeguilla estaba mi padre tomando el chato,
mi hermano correteaba con los amigos, mi madre estaría sola
en casa, todo perfecto.
-Hola mama.
-Hola Pedri, que pronto has venido, - mi madre estaba sentada
en la cocina pelando patatas- vete cambiando si quieres y
te pones comodo.
- ¡Mama!, me voy - estaba exultante.
-¿A donde vas a ir ahora?, si dentro de un rato subiran tu
padre y tu hermano para cenar.
-No mama, ahora no, dentro de unos días, ¡me voy a America!.
-¡Tu estas tonto!, que se te ha perdido a ti en América,
¿es que piensas que no vas a encontrar trabajo nunca aquí?,
tu padre ya esta hablando por ahí y pronto saldrá algo.
- Que no mama, que no es el trabajo, que me voy a América
a vivir, a vivir una nueva vida, una vida plena.
Mi madre había soltado el cuchillo, y su cara
había palidecido sensiblemente.
- ¡Pero hijo!, si no sabes hacerte ni la cama, donde vas
a ir tu.
- Donde voy no necesito cama, mama..., ¡voy a la selva!.
-¡Hay mi Pedriii! - mi madre sollozaba - pero hijo, ¡tu estas
loco!, ¿a la selva?, ¡pero si no sabes ni freírte un huevo!,
¡hay mi hijo!, pero ¿que te pasa?.
Mi madre ya lloraba copiosamente y sacaba un
pañuelo del bolsillo del delantal.
- Pero, no te preocupes, no llores.
- ¡Mi Pedri!, ¡en la selva!, ¿pero quien te va a poner el
desayuno?.
- No llores mama, la naturaleza lo da todo, los indígenas
llevan...
-¡Y encima con los negros!, ¡hay mi Pedriii!, ¡mi hijo!,
en la selva, con los negros, para que te pase cualquier cosa.
- Pero mama...
Aquello no había quien lo parara, sentada en
la banqueta de la cocina lloraba sin escuchar, limpiándose
una y otra vez la nariz.
Se oyó el ruido de la cerradura de la puerta.
- El puñetero ascensor otra vez estropeado, ¡esto ya clama
al cielo!.
Mi padre y mi hermano entraban por la puerta.
- Pero ¿que pasa aquí?, Antonia ¿que te pasa?.
Los sollozos se mezclaban con las palabras.
- ¡Hay Paco!, este Pedri me mata de un disgusto.
- ¡Pero que coño pasa ahora!, ¿que le has hecho a tu madre?.
- ¡Hay Paco!, ¡que dice que se va de Misionero!.
- ¡¿De Misionero?!, pero bueno, ¡ya te has vuelto loco del
todo!.
- Con los negros Paco, con los negros...
- ¿Voy a tener un hermano Cura?.
- ¡¡Jacinto!!, ¡fuera de la cocina!.
Mi madre no paraba de llorar.
- Papa, yo no he dicho...
- ¡Pedri cállate, que todavía te arreo!, en esta casa siempre
se ha respetado a Dios, pero las sabandijas de los curas,
¡Ni son honrados, ni han trabajado en su puta vida!.
- ¡Paco, no blasfemes!.
El llanto de mi madre se acrecentaba por momentos.
- Mi niño en la selva, solo, con los negros...
- Pero es que yo...
- ¡Y no voy a permitir, que mi familia quede manchada porque
a ti...¡, ¡te quieres callar Antonia!.
- Sin cama, mi niño, con los negros...
- Si yo no he...
- ¡Porque a ti te salga de los cojones!, ¡Antonia, pon la
cena!.
Casi no cenamos ninguno, el ambiente se había
caldeado mucho y la tensión se palpaba. En cuanto mi madre
recogió la mesa me fui a la habitación, tumbado en la cama
mi cabeza daba vueltas, bueno, solo había sido un tropiezo,
pero mi idea seguía firme y continuaría hasta el final, no
sacaría mas a relucir el tema y con discreción iniciaría los
preparativos.
Jaci, entro en la habitación y comenzó a ponerse
el pijama.
- Pedri.
- Que
- ¿Te pondrás sotana?
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