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La bicicleta estática

Sergi Pàmies

29/03/2011

Crítica por: María Cereijo / Notodo.com

Si te comes un limón sin hacer muecas (Anagrama) era el singular título del último libro de relatos firmado por Sergi Pàmies (París, 1960) y hemos tenido que esperar cuatro años -sin duda, demasiados- para poder disfrutar de nuevo de sus cuentos, agrupados en La bicicleta estática. En este volumen se recogen 19 historias cotidianas que, sospechábamos y ha corroborado el propio autor, tienen mucho de personal y autobiográfico. 

Con muchas menos licencias a los giros fantásticos que el anterior y un clarísimo apego a los asuntos del día a día, en estos relatos encontramos algunos de los temas recurrentes en Pàmies como la búsqueda de la identidad, la soledad, el desamor, las casualidades, la enfermedad, la muerte… pero abordados con su inconfundible toque de humor sereno y sutil que, a veces, requiere una segunda lectura para ser apreciado. Así, el relato que abre el libro, Benzodiazepina –soberbio, uno de los mejores del libro- es un juego literario del “otro yo” en la era del chat y el ciberespacio. Y no es el único destacable; Se hace imprescindible, amargo y tremendamente humano, ese en el que a un hombre le extirpan quirúrgicamente la nostalgia y la esperanza, o el de los desconocidos en la consulta de un endocrino, o aquél en que nos relata como él mismo fue concebido por el influjo erótico felliniano de Las noches de Cabiria. Guarda muchos puntos en común de estilo y temática con Quim Monzó (ambos han compartido espacio en las ondas, creando al alimón la radionovela Sang Bruta emitida en los 90 por Catalunya Ràdio) aunque él se confiesa deudor de su madre, la también escritora catalana Teresa Pàmies

La idea del título, en palabras del escritor, surge para romper la tendencia anterior a frases más largas y porque considera que es una buena metáfora de la crisis de la mediana edad, en la que él se confiesa inmerso y en la que ese trasto inservible que compramos por indicación del médico a partir de los 40 para pedalear, a ratos perdidos sin llegar a ningún sitio, y mejorar nuestra forma física y el colesterol, acaba arrinconada en el cuarto de la plancha y destinada a tender la ropa. Una anécdota corriente que muchos reconocerán como propia, al igual que otras de las aparecen en las páginas de esta obra. Escritor, traductor (desde Apollinaire a Amélie Nothomb o Daniel Pennac), agudo crítico de televisión y columnista habitual de La Vanguardia, Pàmies, en este libro, se consolida como uno de los narradores de ‘distancias cortas’ más solventes del momento.

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Crítica literaria