Antonio J. Rodríguez
La verborrea completamente libre de prejuicios, presiones y premios de la nueva juventud literaria española (y...
Crítica por: Notodo
Gajes... de un oficio
A mi primo Daniel
Estaba retirado hacía unos dos años el Comisario Inspector Rocamora. Un día viajaba desde su casa a la de su hermano en su automóvil nuevo. (En realidad nuevo para él, porque el Peugeot era de segunda mano). El viaje transcurría de un pueblo a otro en que vivían respectivamente, distantes unos 20 kilómetros entre si y por una Ruta Nacional que atravesaba sendas localidades.
Al llegar a la calle San Martín (la de su pariente), el policía giró imprevistamente y sin activar la señal correspondiente. Así fue que un motociclista que se conducía a alta velocidad y sin casco en el mismo sentido que el Peugeot, lo embistió en el costado izquierdo justo al lado del conductor. Y se golpeó de tal modo que sufrió pérdida de masa encefálica al chocar su cabeza contra el asfalto.
El Comisario bajó y a primera vista (debido a su experiencia de más de 30 años en este tipo de accidentes), supo que el joven de unos 24 años había fallecido instantáneamente, a pesar de los estertores que parecían indicar la existencia de signos vitales.
Al lugar, por la misma ruta y en el mismo sentido que los anteriores, arribó una Coupé "Fuego" en que se conducía el hermano del muchacho muerto que, por los nervios y la confusión del momento, no se percató de la verdadera dimensión de la tragedia. Bajó, lo alzó en brazos y dirigiéndose a Rocamora le preguntó qué hacía y el otro le respondió: Cárguelo en mi auto y vamos a la Clínica.
El Médico de guardia lo único que hizo fue constatar el deceso. El Comisario saludó al Facultativo y le comentó que se dirigía a la Comisaría para que iniciaran las correspondientes actuaciones sumariales. Pero al salir del Centro Asistencial y dar un par de pasos en dirección a la Dependencia Policial que estaba a media cuadra sobre la misma vereda, cayó muerto como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.
El Sumariante de Turno dio la noticia al Agente Fiscal y éste convocó a la División Sustracción de Automotores para que constataran si la motocicleta era robada, considerando que estaban tras la pista de una banda dedicada a la sustracción de este tipo de rodados. El procedimiento arrojó resultado positivo. Y en la oportunidad conducía la moto uno de los integrantes de la pandilla, cuyo hermano fue detenido al igual que un amigo de ambos; aparte de haber ocurrido el secuestro de diez motocicletas más. La esposa de Rocamora comentó en el pasillo: " Si mi Esposo hubiese sabido que este negro era choro, seguro que no se muere; porque los aborrecía a los ladrones. Tan es así que dedicó su vida a combatirlos".
Si hubiera sabido ella el resultado de las pericias realizadas al Peugeot, se habría ahorrado el comentario, porque ese auto era gemelo.
Antonio J. Rodríguez
La verborrea completamente libre de prejuicios, presiones y premios de la nueva juventud literaria española (y...
Crítica por: Notodo