Dostoievski
De entre las muchas obras maestras que F. M. Dostoievski dejó como legado a la literatura universal, quizá...
Crítica por: Solodelibros
Camino de vuelta
Son las cinco de la madrugada y, como todos los días, me encamino al trabajo junto a mi padre.
Él es un hombre alto, fornido, algo cargado de espaldas, de voz ronca y tos fuerte. Siempre lleva el pico al hombro. Su rostro, surcado de arrugas, triste y renegrido por el hollín que forma parte de él, no sonríe casi nunca.
Yo soy un niño. Sólo tengo seis años, pero soy imprescindible en la mina, al igual que otros muchos hijos de mineros: nosotros cabemos mejor que los mayores por las pequeñas vetas, somos sus ojos, ratoncillos que buscan por los rincones más estrechos la veta del codiciado metal. Me gustaría ir a la escuela, como van los hijos de los ingenieros, pero soy el primogénito de una larga familia que se dedica a esto por generaciones y de una familia grande que se moriría de hambre si yo no trabajara porque, aunque soy pequeño, mi sueldo es de gran ayuda en casa, así se lo he oído decir a mi padre y así debe de ser. Yo me siento orgulloso y feliz cada vez que bajo al pozo y, con el casco y la linterna, me adentro en las entrañas de la madre tierra. Es como hacer el camino de vuelta hacia el útero. Es como desnacer
- Eso no se dice. El verbo desnacer no existe.
Dostoievski
De entre las muchas obras maestras que F. M. Dostoievski dejó como legado a la literatura universal, quizá...
Crítica por: Solodelibros