Antonio J. Rodríguez
La verborrea completamente libre de prejuicios, presiones y premios de la nueva juventud literaria española (y...
Crítica por: Notodo
Sonidos de infancia
Ding-dong, suena la campanilla de la entrada,
cruzando el tortuoso camino de tu pasillo.
Lucas, espera impaciente el sonido sereno
de tu alejada voz de madrugada.
¡Zás! Se cayó el cucú de piel suiza
que tía María trajo como souvenir viajero.
Las tres de la mañana, penetra en el oscuro manto
de lisonjeras rebeldes resplandeciendo
ante la pasión oscura de mis entrañas celestiales.
Me caí el paraíso de la locura, en donde los jueves
caen empicados en las sombras de la vida.
El maternal, no estaba ahí donde el patio del gallo
llueve la pasión eterna de la rebelde almijara,
y la sófora llorona late caños de oro e ilumina
la solemne historia del reflejo,
con trayectoria de la sabiduría.
Gracias de todo corazón: crecí contigo.
Antonio J. Rodríguez
La verborrea completamente libre de prejuicios, presiones y premios de la nueva juventud literaria española (y...
Crítica por: Notodo