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Nunca lo supe

 

El ocaso hizo que la esperanza
Se tornara del color de las olas en primavera,
Arrullando su bravura entre los mares ocultos de mi tristeza.

Mi vida se llenó de embrujos y misterios
que sonríen levemente a la descomunal ocasión,
que experimenta la hostilidad de mis pasiones.

La musicalidad de mi alma, pretendió revivir el más acérrimo
sentimiento de mi humildad consentida.
Sin saber cómo: arrancó, llegó y paró la más profunda amistad
en el pensamiento producido sin más, que sorprendió
a la resistencia producida en mi pesar.

Fuiste la parihuela que transportó mi sed de dolor.
Niquelado limonero pervive sin resistencia
a la protuberancia de mi secreto.

crítica literaria

Los demonios

Dostoievski

De entre las muchas obras maestras que F. M. Dostoievski dejó como legado a la literatura universal, quizá... 

Crítica por: Solodelibros

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