En la profunda noche del olvido

 

Me acostumbré a sentir la luz
como el pájaro al aire entre su vuelo,
e imaginé el color del arco iris
aunque el sol, perezoso, se escondiera.
Por eso a la llegada del invierno
perdí también el color de mis deseos
y vi nevar también en primavera
oscureciendo el cielo, como llega
la plenitud eterna del silencio.

Me acostumbré al amor, y vi los versos
que una vez escribieras, recitando
girasoles azules. Pero el tiempo
que apostado en el quicio siempre acecha,
nos dejó abandonados en la orilla,
viendo alejarse el barco de la dicha
sin poder hacer nada. Y esa estela
que dejaba en el agua, se ha perdido,
como se pierde el sol, oscurecido
en la profunda noche del olvido.

 

Próximamente.

Próximamente.

Próximamente.