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Miguel León Burgos

Epílogo

 

A partir de aquellos momentos, la vida continuó y cada uno de los que colaboraron para hacer posible aquel triunfo, recibió lo que se merecía. Jacinto se casó con Violeta, Fran con Delvia y se quedó para siempre en Cuba. Montoya llegó a ser General, los demás, los unos recuperaron sus antiguos empleos con cargos más altos, los otros aumentaron su flota de vehículos con gran éxito, los demás destacaron en sus respectivos empleos ante la sociedad y los otros, los menos conocidos, todos ellos medraron y fueron felices. Y este es el final de esta historia, parte verdad, parte imaginada, que ¡Ojalá! Se pueda hacer realidad algún día...

 


  Obras de este autor


  Autores

crítica literaria

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De entre las muchas obras maestras que F. M. Dostoievski dejó como legado a la literatura universal, quizá... 

Crítica por: Solodelibros

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