Dostoievski
De entre las muchas obras maestras que F. M. Dostoievski dejó como legado a la literatura universal, quizá...
Crítica por: Solodelibros
Flor Romero
Las mujeres y su utilización en el conflicto armado
Confesiones escalofriantes
Algunas de las combatientes mueren en enfrentamientos con el ejército, otras son atrapadas y llevadas a casas de rehabilitación y algunas abandonan la vida de la montaña. En los testimonios recogidos por periodistas, dicen que: Yo siempre les he tenido mucho amor a las armas. Así que me fui para la guerrilla porque me gustaban las armas y como por ese sentimiento de venganza (*1). (...) Hubo cosas muy fuertes como mirar fusilar a mis propios compañeros por cometer errores, por robarse la comida. Como se lo confesó una niña a Guillermo González para su libro Los niños de la guerra La chica se enamora de un guerrillero y cuando se ausenta tres días del campamento, otro mando abusó de mí. Yo le comenté a Fernando, él hizo que desarmaran al que me abusó y lo fusilaron.
Agrega que con su novio no podía tener relaciones, allá a todas las chicas nos llevaban a un control de planificación. Esta niña que está en una casa de rehabilitación, a los 17 años ha participado ya en 3 combates. Logró salir de la guerrilla, desvincularse, al ser capturada en un enfrentamiento con el ejército. Ahora ella quiere ser alguien, pero una se pregunta ¿qué secuelas arrastrará esta muchacha para toda la vida?. ¿Cómo será su comportamiento con los hijos, con su compañero, cuando ha visto matar, cuando le ha tocado matar, obedeciendo órdenes? Cuando se fue para la guerrilla porque la madre la azotaba, sentía odio contra su mamá y quería vengarse de ella por la muerte del padre. Que cuadro tan complicado para un psicólogo, para un siquiatra..
Otra chica de once años, decidió ingresar a la guerrilla en vez de quedarse en la calle, abandonada, aspirando boxer . Allí le enseñaron a manejar un fusil. Ella se hizo esta reflexión la vida es más fácil aquí que en la calle, yo me quedo(*2). Fue comandante de guerrilla y tuvo bajo su mando a 210 guerrilleros, confiesa que a la guerrilla yo la quiero mucho porque ellos fueron los que me acabaron de criar (*3) pertenece a las filas del E.L.N. (Ejército de Liberación Nacional fundado por el cura Pérez, español), y cuando tenía que matar a alguien se tapaba la cara, porque es muy miedosa, a pesar de que confiesa que mató, cree que matar no es un orgullo para nadie. Le gustaría que la guerra fuera sin armas y quisiera ser enfermera. Hoy está en una casa para rehabilitación de desvinculados.
Estas dos niñas forman parte de los 7.000 niños en armas que hay en Colombia. Las estadísticas no dicen cuantas son niñas, pero se cree que por lo menos un 30%, o sea más de 2.000. Otro tanto ocurre con las estadísticas de secuestrados en Colombia, País Libre informa que registran cerca de 3.000 denuncias de secuestros en el año dos mil, pero tampoco anotan cuantas de ellos son mujeres, aunque se sabe que muchas mujeres han sido víctimas de este flagelo.
En la autobiografía de Vera Grave, militante del M-19, después de que su organización firmó la paz y ella fue diplomática, dice al final refiriéndose a su hija que no ha logrado reconquistar, puesto que la niña fue criada por sus parientes mientras ella andaba en el monte o en la ciudad echando bala. Debo confesarte que de tantas batallas que he librado, ésta en busca de ti me resulta la más difícil. Me siento impotente, temerosa y a veces pienso que tendré que recurrir a mi espíritu guerrero para conquistar y tomar por asalto mi lugar en tu corazón(*4).
Historia desgarradora la esta socióloga. Esta mujer que es obligada por el guerrillero, a quien ella amaba, a abortar, simplemente con la frase no se puede, es imposible (*5). Ella confiesa: lo que para muchos es asunto ético y jurídico para nosotras es además sufrimiento y violencia. Este, para mi ha sido uno de los debates más críticos que he tenido conmigo misma.
La ex guerrillera afirma que nunca debió obedecerle a su hombre ni hacerle caso. Tarde. Y agrega que ahora se interroga como pudo aguantar tanto para lograr el amor.
Fué alto ell costo moral que tuvo para esta mujer la aventura guerrillera: primero tener que abortar a la fuerza y después darse contra las paredes buscando la fórmula para reconquistar a la hija que abandonó por las armas y que aparentemente no la ama.
Las confesiones de las niñas guerrilleras ahora en trance de rehabilitación son tan dolorosas, que exclaman De la sangre que vi me volví alérgica al color rojo. Frase que da para pensar qué tendrá en la cabecita esta niña de escasos 16 años para enrolarse en las filas paramilitares, en donde al año de estar en el grupo armado ya le dijeron que tenía que matar a una señora, y como tuviera temores, el jefe la conminó si no la mata tiene que morirse usted. La jovencita confiesa que me volví malísima, porque a uno allá le toca matar a la gente y le toca quitarles los dedos, despresarlos, descuartizarlos, me tocaba capar hombres. Luego se trasteó a la guerrilla durante 18 meses. Ahora en la casa de rehabilitación dice que no logra olvidar su pasado. Le remuerde, pero es un remordimiento que creo nunca me va a pasar. Tanta acumulación de barbarie, en las manos de una criatura tan joven, con la vida por delante, cómo podrá borrar esas vivencias siniestras esta niña.
Hay pues que echar por la borda aquella frase acuñada de que la guerra es una empresa de varones. Porque en esta guerra de guerrillas que se sufre en Colombia, las mujeres están poniendo el pellejo, las están matando y fuera de eso, cuando los muertos son hombres, son ellas quienes sufren la viudez y quedan como cabezas de familia con todos los críos a cuestas. En mi país, cerca del 60% de los hogares tienen como cabeza una mujer.
Otro drama espantoso que vive la mujer colombiana en esta guerra desaforada, es el del desplazamiento. Tiene que mudarse con su familia a otro sitio porque los alzados en armas, llámense guerrilleros o paramilitares, los echan de sus casas, de sus pueblos o los amenazan. Salen con lo que llevan puesto, a buscar refugio en otra ciudad, en otro pueblo, en donde deben empezar de cero. Y la que lleva la carga es generalmente la mujer. En el Chocó se vivió hace pocos meses el drama de Bojayá. Las gentes de miedo se refugiaron en la iglesia, y para sacarlos de allí los guerrilleros de las F.A.R.C. les arrojaron bombas. Murió más de un centenar de personas en su mayoría mujeres y niños.
(*1) LOS NIÑOS DE LA GUERRA, Guillermo González . Edit. Planeta. Pág 164
(*2) LOS NIÑOS DE LA GUERRA. Guillermo González . Edit. Planeta, pág 172
(*3) Idem, Pág.175
(*4) RAZONES DE VIDA, Vera Grave. Edit. Planeta, pag. 466
(*5) Idem Pág.179
Dostoievski
De entre las muchas obras maestras que F. M. Dostoievski dejó como legado a la literatura universal, quizá...
Crítica por: Solodelibros