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Flor Romero
Las mujeres y su utilización en el conflicto armado
Heroínas y mártires
En las dos guerras mundiales pareciera que las mujeres no participaron. En nuestras guerras de independencia ellas aparecen como auxiliadoras de los ejércitos, asistentes de los enfermos y heridos, bordadoras de insignias, banderas y condecoraciones, espías, patrocinadoras de empresas revolucionarias, proveedoras de vituallas, caminaron al lado de los ejércitos, pero no combatieron. Eso sí, fueron víctimas y pagaron con sus vidas y bienes su fiebre revolucionaria. Durante la reconquista española comandada por Morillo, se contabilizan entre heroínas y mártires medio millar de mujeres entre las cuales están: Policarpa Salavarrieta, Antonia Santos, Mercedes Abrego, llevadas al cadalso y otras.
Hubo algunas valientes mujeres nativas como la cacica Gaitana, jefa de la tribu de los Yalcones quien se enfrentó al conquistador Pedro de Añasco por haber torturado a su hijo. Quiso vengar su muerte armó un ejército con sus indios y los del cacique Pigaonza. Se ingenió la estrategia para secuestrar al hijo de Añasco, sacarle los ojos y liquidarlo. Al propio Añasco lo sometió a torturas y a buena parte de los soldados los exterminaron.
En las guerras siguientes a la independencia, (entre cuarenta y sesenta) en la de los Mil días y en escamusas de comienzos del siglo XX, no se conocen combatientes mujeres. El ingreso de la mujer a las filas del conflicto armado se registra con la aparición del grupo subversivo M-19, hacia los años 74. Participan entonces en combates, en tomas de embajadas, en asaltos al Palacio de Justicia, acción demencial que dejó cerca de un centenar de muertos, entre ellos 15 prestantes magistrados . La paz con este grupo subversivo se firma en el 90, pero ya para entonces han engrosado las filas de las F.A.R.C. y del E.L.N: muchas mujeres. Hoy se calcula que en las F.A.R.C. (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) llamada la guerrilla más antigua , el 30% de sus integrantes son mujeres.
Ellas son involucradas a las guerrillas, o son víctimas de ellas. Algunas se van por su propia voluntad, otras reclutadas, algunas con chantajes. De todos modos ponen su cuota de muertos o sufren las consecuencias de la violencia.
Ya sean adultas, o niñas, los grupos armados llevan a sus filas, a las buenas o a las malas, mujeres que sufren la violencia del conflicto bélico. Lo curioso es que las hijas o esposas de los guerrilleros no están engrosando las filas de los comandos. Que se sepa, la compañera de Manuel Marulanda, alias Tiro Fijo, cabecilla de las F.A.R.C, no combate, ni las de otros jefes. No hay hermanas, madres o hijas de los guerrilleros en sus filas. Olga Marín, o Liliana López, esposa de Raúl Reyes, vocero de las F.A.R.C tampoco combate; ella es jefe de relaciones internacionales, y asiste a reuniones. Esta guerrillera, madre de una niña con la cual trata de estar en comunicación, nació en un hogar modesto de diez hijos. Su padre, machista era el que mandaba. Es comandante de guerrilla; en el libro Las mujeres en la Guerra le confesó a Patricia Lara que en la guerrilla como en Colombia hay machismo. Los guerrilleros también se han formado dentro de una sociedad machista. El machismo existe en las F.A.R.C. (*1)
A ella nunca le ha tocado participar directamente en un combate, a pesar de que tiene entrenamiento militar. No le llaman la atención las armas. ¿Por qué vamos a tener que ser las mujeres las que renunciamos a esa lucha? -ha dicho. ¿Por qué tiene que ser la mujer la que resuelve el problema de los hijos y la que desiste de contribuir al proyecto y lograr su desarrollo como persona? ¿Por qué tiene que ser siempre ella la que se sacrifica?. Yo espero poder transmitirle a mi hija la necesidad de que ella también luche, se desarrolle y crezca.(*2)
Olga Marín hace tiempos que no ve a su hija, pero quisiera verla. Cree que aún la reconoce.
Las mujeres enfiladas por los enmontados, se ven en las marchas o ataques de las guerrillas a las poblaciones. Los paramilitares también llevan mujeres al frente. El ejército aún las protege en los cuarteles. El 10% de las integrantes de la Fuerza Aérea Colombiana FAC son mujeres. El 9% están en la armada. En el ejército se contabiliza un 4% .
(*1) LAS MUJERES EN LA GUERRA , Patricia Lara, Edit. Planeta Pág.114
(*2) Idem Pág.117
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