Dostoievski
De entre las muchas obras maestras que F. M. Dostoievski dejó como legado a la literatura universal, quizá...
Crítica por: Solodelibros
Pesimisimo y esperanza frente al racismo y la xenofobia
Al norte le duele el sur. Sabe que existe y que sufre y evita verle por la televisión porque es un llamamiento a su conciencia. Cuando la población de estos países emigran hacia el norte, pasan a ser, para los receptores, la imagen real, sin filtros televisivos, de esa pobreza. Pero verles a distancia está bien, se pueden acallar los gritos de la conciencia de algún modo (dando dinero, vendiendo objetos personales para subastas,...) y olvidarse del tema. Aznar vende su raqueta de paddle pero no da el 0,7 % del PIB para el desarrollo del sur. Cuando los inmigrantes viven en tu mismo barrio la cosa es distinta. Su continua presencia molesta y puede aparecrer la xenofobia. Como nadie admite ser racista, este sentimiento suele manifestarse en forma de preocupación por el modo en que afectará al mercado de trabajo de los españoles.
Mi caso es curioso. La cultura árabe me resulta muy interesante. Me encanta el té moruno, su rito, sus teteras y sus vasos. También su música y su comida. Sueño a menudo con la barriga de la bailarina de danza árabe del café Bagdag (calle Lavapiés) y me gustaría que ese barrio se impregnara más de la cultura del norte de África. Sin embargo, y a pesar de haber charlado amigablemente con algún árabe de esas tiendas de Lavapiés, he de reconocer que en otras ocasiones me dan cierto miedo y desconfianza. Yo mismo me doy cuenta de que eso es un prejuicio que adquirí por culpa de la sociedad (creo), pero también tengo claro que es miedo a lo desconocido. Sé que esa desconfianza se me quitaría con el trato y que ellos también desean que así les ocurra a todos los que podemos convivir con ellos y aseguro que no pienso que tienen la culpa del paro ni que nos quitan trabajo. Los que trafican con drogas simplemente explotan uno de los pocos resquicios que esta sociedad (rica pero no muy pudiente en cuanto a puestos de trabajo) les deja. Incluso esto está más justificado en ellos que en los españolitos traficantes.
Pero por mucho que haya mucho paro en España, está claro que no nos quitan puestos de trabajo. Ocupan sectores de este mercado que cada vez quieren menos los españoles y que, además, es probable que sean cada vez menos demandados. La creciente especialización de la población hace que los trabajos duros y que no requieren conocimientos queden vacantes para aquellas personas que no aspiran a ganar mucho dinero ni pueden ascender socialmente. Así, es posible que a medio plazo la demanda de esta mano de obra no especializada y barata y sea cubierta por inmigrantes. Si dentro de unos años los españoles tienen que volver a trabajar en esas condiciones, tal vez surja un problema. De momento no creo que exista realmente.
Lo que ocurriría en una situación de pleno empleo en la que los españoles pudieran no trabajar mucho ni duramente porque los trabajos pesados y mal remunerados estuvieran en manos extranjeras (pero no occidentales) sería algo parecido a la Grecia antigua. Los emigrantes, en estado de semiesclavitud, permitirían con su trabajo que los nacionales se dedicaran al ocio. Pero no creo que eso ocurra. Si existiera esa posibilidad, se les recibiría con los brazos abiertos, se construirían grandes barrios conectados con el transporte público para que pudieran trasladarse a sus lugares de trabajo, y se subvencionaría a aquellas personas que quisieran poner negocios de ocio en esos barrios. Tal vez sea éste un oscuro plan imaginado en las cumbres de la Unión Europea que no se atreven a llevar a cabo hasta que el Euro haya sido implantado con éxito y el pleno empleo esté garantizado. Slogan: La Unión Europea abre sus puertas. Suramericanos, asiáticos, africanos, seréis bien recibidos.
Fuera de bromas, el racismo no aparece por motivos de trabajo. Ya existe antes y se manifiesta de este modo cuando no lo hace mediante la violencia o la discriminación legal. En la época moderna, la de las grandes migraciones, se ha intensificado a causa de las comunicaciones y de la forzosa convivencia. Si bien antes se reducía a guerras entre pueblos vecinos, ahora es mucho más fuerte y peligroso. El racismo es fruto de la ignorancia, los malentendidos y el miedo a lo desconocido y distinto. También del interés y la economía. Su recrudecimiento y mantenimiento tiene otras causas y son, tal vez, infinitamente complejas o muy simples, según quien lo mire.
Sin embargo, siempre ha estado relacionado con la explotación de un pueblo a otro. Los griegos al resto de enemigos, los romanos a los cristianos, los españoles a los indios y a los negros, el Rey de Bélgica a los del congo,... Si el otro pueblo es muy distinto culturalmente (y a ser posible cromáticamente) y, además, no tiene un gran poderío bélico, es un gran candidato a ser esclavizado. Su cultura, por incomprensible, es producto de burlas y su humanidad, despreciada. Si se les tratara de igual a igual lo único podría ocurrir que su cultura se mezclara con la nuestra o, lo que es peor, que se pusiera en peligro la potencialidad de la nuestra. Como se les puede dominar por la fuerza y ser usados para obtener beneficios económicos, no conviene que parezcan personas iguales que nosotros.
Entonces aparecen declaraciones que los defienden y personas que luchan por sus derechos. "Ah, ¿pero tienen derechos?" Se les deja vivir como personas, pero como su cultura a sido en parte mutilada, han perdido parte de sus modos de vida por los que ha occidente le convino en su momento. Han cogido lo peor de la cultura occidental, se han quedado a medias y no han aprendido a gobernarse y a vivir a su modo. Sin embargo se les obliga y creen que deben ser así. Como esa no es su forma de ser, el experimento sale mal. Consecuencias: pobreza, hambre, subdesarrollo, fundamentalismo, sobrepoblación, guerras,... Y claro, "mírales, si no pueden hacer nada bien, habrá que pensar si no será que no tienen inteligencia". (Esto me dijo una vez un ¿brillante? profesor de historia). Ese otro, el inmigrante -no el guiri, que ese tiene dinero-, es malo, tonto, sucio, raro y peligroso. ¿Quién ha de temer a quien?
"Ahora que no está políticamente bien vista la explotación y el imperialismo y que parece que los otros son seres humanos, hemos de encerrarnos, en la medida de lo posible en nuestras fronteras para producir. Si se instalan factorías en el extranjero (Asia preferentemente) les hacemos un favor a esas precarias economías ("¡pobrecillos ellos!"). Además, hay grandes ventajas: legislación permisiva, bajos salarios, niños que trabajan por tres duros,..."
"Y fíjate, si nosotros les llevamos el trabajo allí, tal vez no vengan a por él aquí. La amenaza que eso supondría para nosotros es impermisible. Mucho mejor que vayamos a verles, construyamos grandes hoteles y no perdamos nunca de vista nuestra condición de superioridad. De ellos nada podemos aprender y ellos tienen mucho que copiar de nosotros".
Quiero creer que todo este punto es exagerado y que nadie piensa así, pero también creo que soy demasiado optimista. Realmente es imposible, al menos de momento, que convivan dos culturas en situación de igualdad, respeto y auténtica fusión. Siempre será una la que acoja a otra y la que se ocupe siempre de recordarle que ahí estaba ella antes. Iba a decir que la cultura occidental es incompatible con cualquier otra, pero la verdad es que tampoco los árabes, ni los judíos, ni los chinos parece que lo sean. La solución al problema está en la educación. Si fuera posible que la UNESCO funcionara de tal modo que todos los países obedecieran sus mandatos y que programara toda la educación del mundo de modo que la cultura de cada región se mantuviera y la de los demás fuera respetada y conocida, se podría pensar en ese mundo. No puedo evitar recordar ese ideal por el que Bertrand Russell luchó toda su vida: el gobierno mundial, tal vez la única esperanza del ser humano. A por él.
Dostoievski
De entre las muchas obras maestras que F. M. Dostoievski dejó como legado a la literatura universal, quizá...
Crítica por: Solodelibros